La sensación de abrir el frigorífico y encontrarlo limpio y ordenado te hace sentir bien. Encuentras enseguida lo que buscas, no hay líquido derramado o malos olores. Si has organizado bien tu frigorífico no tienes por qué tirar nada y habrás invertido bien el dinero de la cesta de la compra.
Pero, además, tener el frigorífico limpio y ordenado afecta directamente a nuestra salud: la correcta limpieza, la temperatura adecuada y un orden específico contribuyen a reducir las contaminaciones.
Artículo actualizado en agosto del 2026.
¿Por qué es importante la limpieza del frigorífico?
Aunque a simple vista no lo parezca los alimentos frescos (verduras, pescados, carnes, aves, huevos) pueden contener bacterias de su lugar de origen o procedentes de los centros de distribución. Así mismo los alimentos envasados, a través de sus embalajes (cartones, plásticos) también pueden ser vehículo de microorganismos.
Otro foco de contaminaciones es la manipulación que realizamos día a día; distintas personas abrimos el frigorífico muchas veces al día y de manera involuntaria se pueden producir derrames al introducir o sacar productos que pueden afectar no sólo a la calidad del producto (que sepa mal por ejemplo) sino también a la seguridad de los productos (pasando gérmenes de un producto que está sin elaborar a otro que ya está elaborado).
Por este motivo, es recomendable limpiar el frigorífico con frecuencia y siempre que se produzca algún derrame, prestando especial atención a estantes, cajones y superficies que puedan entrar en contacto con los alimentos.
¿A qué temperatura debe estar el frigorífico?
En nuestro artículo Listeria Monocytogenes: la bacteria todoterreno y también en el artículo sobre la importancia de la correcta recepción hablábamos de forma de la influencia de la temperatura para controlar la proliferación de las bacterias.
Los alimentos, dependiendo de sus características, necesitan diferentes temperaturas de almacenamiento. Por ejemplo, las carnes y pescados necesitan menos temperatura de conservación que los lácteos, las frutas o las verduras. Como solo tenemos un frigorífico en casa debemos asegurar una temperatura de seguridad para todos los alimentos.
Un rango adecuado es que la temperatura se mantenga entre 0º y 5ºC. Los frigoríficos actuales disponen de un lector de temperatura en la parte exterior lo que nos permite controlar que nuestro electrodoméstico funciona correctamente.Si nuestro frigorífico no dispone de indicador de temperatura, podemos utilizar un termómetro específico para comprobarla.
También debemos evitar sobrecargarlo: el aire frío necesita circular entre los alimentos para mantener una temperatura adecuada en todo el interior.
Y tan importante como conservar los alimentos a la temperatura correcta dentro del frigorífico es evitar que los alimentos que necesitan refrigeración permanezcan demasiado tiempo fuera de él. En «¿Cuánto tiempo puede estar un alimento fuera de la nevera?» explicamos qué ocurre cuando se rompe la cadena de frío y qué precauciones debemos adoptar.
¿Cómo organizar los alimentos en el frigorífico?
No todas las zonas del frigorífico tienen las mismas características ni todos los alimentos presentan el mismo riesgo. Una buena organización ayuda a conservarlos mejor y, sobre todo, a evitar contaminaciones cruzadas.
Alimentos cocinados y listos para consumir
Las sobras, los platos preparados y otros alimentos listos para el consumo deben conservarse protegidos en recipientes adecuados y separados de los alimentos crudos.
Una buena práctica es colocarlos en los estantes superiores y anotar la fecha de preparación cuando vayamos a conservarlos durante varios días. De esta forma, además de protegerlos, podremos controlar mejor cuánto tiempo llevan almacenados.
Carne, pescado y otros alimentos crudos
Los alimentos crudos, especialmente carnes, aves y pescados, deben estar correctamente protegidos y colocarse en las zonas inferiores del frigorífico. Así evitamos que posibles líquidos o goteos puedan caer sobre alimentos que vamos a consumir directamente.
Los alimentos que se estén descongelando también deben colocarse en un recipiente que pueda recoger los líquidos que desprendan.
Frutas y verduras
Los cajones inferiores están generalmente destinados a frutas y hortalizas. Además de mantener el frigorífico ordenado, utilizar correctamente estos compartimentos ayuda a conservar mejor los alimentos.
Conviene recordar que no todas las frutas y verduras necesitan refrigeración y que debemos tener en cuenta las indicaciones de conservación de cada producto.
Huevos, lácteos y embutidos
Podemos reservar las zonas centrales para productos como huevos, lácteos y embutidos, manteniéndolos correctamente protegidos y respetando siempre las condiciones de conservación indicadas por el fabricante.
En cualquier caso, la distribución exacta puede variar según el diseño del electrodoméstico, por lo que también es recomendable consultar las indicaciones del fabricante.
Cuidado con la contaminación cruzada
Organizar correctamente el frigorífico tiene otro objetivo fundamental: evitar que microorganismos o alérgenos pasen de unos alimentos a otros.
Por ello, debemos separar los alimentos crudos de los cocinados o listos para consumir y mantenerlos correctamente protegidos.
Esta precaución adquiere especial importancia cuando en casa hay personas con alergias alimentarias. En estos casos debemos extremar la separación, utilizar recipientes cerrados y evitar que un alimento o sus restos puedan entrar en contacto con otro que deba mantenerse libre de un determinado alérgeno.
Consejos prácticos
– Aprovecha a higienizar el frigorífico antes de ir a la compra. Utiliza un producto detergente- desinfectante.
– Retira los envases y los embalajes para mantener una mayor higiene y ganar espacio.
– Las sobras guárdalas en tuppers y ponles una etiqueta con el día que has cocinado el plato. Evita guardar los alimentos preparados en cazuelas y/o con utensilios dentro (cucharas, cazos, etc). Los platos preparados mejor mantenerlos en estanterías superiores.
– Los embutidos que estén bien protegidos con sus envases originales o con papel film.
– Si no hemos gastado una lata entera, el contenido que nos sobre hay que ponerlo en un recipiente de plástico o de cristal y ponerle una etiqueta.
– Los alimentos frescos guárdalos en las estanterías inferiores y cajones.
En conclusión
Un frigorífico limpio y ordenado permite:
Velar por la seguridad alimentaria de la familia (evitar intoxicaciones, contaminaciones cruzadas con alérgenos).
Mantener las características organolépticas de los alimentos y que podamos disfrutar de su sabor, olor y color.
Ahorro: si nos organizamos bien, no dejaremos que se caduquen los alimentos y podremos aprovechar las sobras y no tirar nada.

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