Seguro que ésta escena te resulta familiar; encontramos un alimento en la despensa o en la nevera y vemos que la fecha indicada en el envase ya ha pasado. ¿Hay que tirarlo? La respuesta depende de una cuestión fundamental: no es lo mismo una fecha de caducidad que una fecha de consumo preferente.
En el presente artículo vamos a ver las diferencias entre ellas porque ,aunque para muchos, puedan resultar sinónimas lo cierto es que saber distinguirlas ayuda a evitar riesgos, pero también a reducir el desperdicio de alimentos que todavía pueden consumirse.
Fecha de caducidad y consumo preferente: no significan lo mismo
En cualquiera de los alimentos que tenemos en nuestra cocina puede aparecer uno de los términos que he señalado, pero la fecha de caducidad se utiliza en alimentos microbiológicamente muy perecederos que, después de un corto periodo de tiempo, pueden representar un peligro para la salud.
La fecha de consumo preferente, en cambio, indica hasta cuándo un alimento conserva sus propiedades específicas cuando se almacena correctamente. Una vez superada, puede perder cualidades como sabor, textura o aroma, pero eso no significa necesariamente que haya dejado de ser seguro.
En términos sencillos: la fecha de caducidad está relacionada con la seguridad alimentaria mientras que la fecha de consumo preferente hace referencia a la calidad de un producto (a sus cualidades organolépticas).
¿Qué hacer si ha pasado la fecha de caducidad?
Como he señalado, la fecha de caducidad se utiliza en alimentos muy perecederos que pueden provocarnos un problema de salud. Por lo tanto, la recomendación es clara: no consumir el alimento una vez superada su fecha de caducidad.
¡Ojo! no debemos confiar en que tenga buen aspecto, buen olor o un sabor aparentemente normal. Hay microorganismos capaces de provocar enfermedades que no producen cambios perceptibles en el alimento.
La fecha de caducidad aparece, por ejemplo, en determinados alimentos frescos y refrigerados muy perecederos.
Otro tema importante que hay que tener en cuenta es respetar las condiciones de conservación indicadas por el fabricante. Por ejemplo, mantener correctamente la cadena de frío es esencial para que el alimento se conserve de forma segura hasta la fecha indicada.
Si quieres ampliar este aspecto, puedes consultar nuestro artículo sobre conservación de los alimentos en refrigeración y congelación.
¿Y si ha pasado la fecha de consumo preferente?
Superar la fecha de consumo preferente no significa automáticamente que haya que desechar el alimento.
Estos productos pueden seguir siendo aptos para el consumo después de esa fecha siempre que se hayan respetado las instrucciones de conservación y el envase no esté dañado. Lo que puede haberse deteriorado es principalmente su calidad: sabor, aroma, textura o determinadas características del producto.
Antes de consumirlo conviene comprobar:
- que el envase esté íntegro;
- que se haya almacenado según las instrucciones;
- que no presente signos evidentes de deterioro;
- que sus características sean las esperadas para ese alimento.
Ante cualquier duda razonable sobre su estado o sobre cómo se ha conservado, lo prudente es no consumirlo (más vale un «por si acaso» que un «anda, quién lo iba a decir»).
La fecha deja de ser la única referencia cuando abrimos el envase
Otro tema que me suele surgir de manera recurrente cuando llevo a cabo auditorías de seguridad alimentaria es el de las caducidades secundarias.
Las fechas que aparecen en el etiquetado se refieren al alimento conservado en las condiciones previstas por el fabricante (y con el envase cerrado). Pero ¿qué pasa cuándo abrimos un envase? Esto es lo que se conoce como caducidad secundaria: al abrir, manipular, trasvasar o cambiar las condiciones de conservación de un alimento es necesario establecer un nuevo periodo de consumo.
Porque una vez abierto el envase, las condiciones originales establecidas por el fabricante cambian. Por eso muchos productos incluyen indicaciones como “una vez abierto, conservar en refrigeración y consumir en X días”.
En ese caso, debe seguirse esa instrucción aunque la fecha de caducidad o de consumo preferente impresa en el envase sea posterior. Pero en otros tipos de alimentos no nos encontramos con esta mención y, debido a ello, en su momento elaboramos un artículo llamado caducidades secundarias en el que vimos cómo proceder y detallamos qué tiempo de conservación podríamos asignar a los diferentes grupos de alimentos.
En conclusión
Una buena gestión de los alimentos en casa permite reducir desperdicios sin comprometer la seguridad alimentaria.
Algunas medidas sencillas son revisar periódicamente las fechas, colocar delante los productos que deben consumirse antes, conservar los alimentos según las indicaciones del fabricante y distinguir correctamente entre caducidad y consumo preferente.
¡Truco personal que suelo utilizar en mi casa!; cada vez que hago la compra fuerte semanal, suelo volver a reordenar el frigo y la despensa (total, tengo que revolver un poco para colocar los alimentos y me cuesta 5 minutos más que si lo hago «a piñón»).
La idea fundamental es sencilla: una fecha de caducidad no debe sobrepasarse; una fecha de consumo preferente no obliga automáticamente a desechar el alimento.
Entender esta diferencia permite tomar decisiones más seguras y, al mismo tiempo, evitar tirar alimentos que todavía pueden consumirse.
Marian Alonso-Cortés Fradejas
Graduada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Navarra y Licenciada en Ciencia y Tecnología de los alimentos por la Universidad de León. Desde el año 1999 viene realizando consultoría especializada en desarrollo de productos y formación para empresas de complementos alimenticios. También realiza asesoramiento técnico de calidad para empresas alimentarias. Actualmente es responsable de la Dirección Técnica de la Consultoría Aizea.
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Fuente imagen: creada con IA

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