El mercado de los complementos alimenticios continúa creciendo año tras año. Cada vez son más las empresas que incorporan este tipo de productos a su catálogo, ya sea mediante fabricación propia, importación o, cada vez más, empresas que encargan la fabricación y realizan la comercialización bajo su propia marca.
Con respecto a estas últimas, nos encontramos con muchas empresas emprendedoras que debido a su desconocimiento del mercado regulatorio cometen errores que pueden retrasar la puesta en el mercado de un producto, generar requerimientos por parte de la Administración o incluso derivar en sanciones.
En este artículo repasamos siete de los errores más habituales y explicamos cómo evitarlos para comercializar complementos alimenticios con mayores garantías desde el punto de vista del cumplimiento normativo.
1. Pensar que un complemento alimenticio es como un medicamento pero «más suave»
Uno de los errores más frecuentes consiste en diseñar o promocionar un complemento alimenticio como si se tratara de un medicamento pero más suave o natural.
El error de base es atribuir al complemento alimenticio propiedades de prevención, tratamiento o curación de enfermedades. Como su propio nombre indica, los complementos alimenticios están destinados a complementar la dieta normal, no pueden sustituir a una dieta ni tampoco pueden hacer el papel destinado a un medicamento (prevención, tratamiento o curación de enfermedades).
La utilización de mensajes o materiales promocionales con enfoque terapéutico constituye uno de los incumplimientos más habituales detectados por las autoridades competentes.
2. Utilizar declaraciones nutricionales o de propiedades saludables no autorizadas
Otro de los errores más comunes es trasladar directamente al etiquetado beneficios de ingredientes comúnmente conocidos por sus propiedades; por ejemplo que la melisa «reduce el estrés y mejora el sueño«.
Este tipo de frases conocidas como declaraciones nutricionales y de propiedades saludables (o claims en inglés) están reguladas legalmente, de tal manera que únicamente pueden emplearse cuando se encuentran autorizadas y se cumplen todas las condiciones establecidas para su utilización (cantidad de ese ingrediente que debe llevar el complemento para conseguir el efecto deseado, el empleo de una frase determinada…etc).
Por tanto, antes de incorporar cualquier claim conviene verificar su autorización y las condiciones específicas de uso.
3. Descuidar el etiquetado
El etiquetado es uno de los aspectos que más incidencias genera. Debemos tener en cuenta que el etiquetado es la única herramienta con la que el consumidor cuenta a la hora de valorar un producto y decidir si es el que más le conviene (no solo desde el punto de vista económico sino también desde el de la salud)
Entre los errores más habituales destacan:
- Omitir menciones obligatorias de seguridad con respecto a ciertos ingredientes
- No incluir en el etiquetado toda la información legal obligatoria
- Presentar de forma inadecuada la información nutricional
- Ofrecer la información de manera poco clara para el consumidor.
Una revisión técnica antes de imprimir las etiquetas evita la mayoría de estos problemas.
4. Comercializar el producto sin revisar las obligaciones de notificación
En España los complementos alimenticios deben notificarse antes o en el momento de su puesta en el mercado.
No comprobar este requisito puede retrasar la comercialización o generar incidencias administrativas completamente evitables.
Además, cuando la empresa trabaja en varios países, es importante recordar que los procedimientos pueden variar entre Estados miembros (esto es especialmente importante en empresas que comercializan sus productos en diferentes países por medio de plataformas multipaíses como Amazon),
5. No comprobar si alguno de los ingredientes está sujeto a requisitos específicos
No todos los ingredientes pueden utilizarse en cualquier circunstancia.
Algunos pueden estar sujetos a restricciones de uso, límites máximos, requisitos específicos o incluso entrar dentro del ámbito de los nuevos alimentos (Novel Foods), lo que exige un análisis previo antes de su comercialización.
Revisar esta cuestión durante el desarrollo del producto evita modificaciones posteriores mucho más costosas.
6. Pensar que la responsabilidad recae únicamente sobre el fabricante
Es habitual que distribuidores, importadores o titulares de marca consideren que toda la responsabilidad corresponde al fabricante.
Sin embargo, desde un punto de vista legal es el operador alimentario que pone el producto en un determinado mercado, el que debe asumir las obligaciones que le corresponden dentro de la cadena de comercialización.
Esto es especialmente importante en el caso de las empresas que comercializan el producto bajo su marca (por ello es importante realizar una buena elección de fabricante).
7. Esperar al último momento para consultar con un especialista
Por experiencia vemos que muchas consultas nos llegan cuando las etiquetas ya están impresas, el producto está fabricado e incluso ya hay planificada una campaña de lanzamiento.
En estas situaciones, cualquier modificación supone un coste económico y un retraso en la salida al mercado.
Contar con asesoramiento especializado desde las primeras fases del proyecto permite detectar riesgos antes de que se conviertan en problemas.
En conclusión
La comercialización de complementos alimenticios requiere mucho más que desarrollar un buen producto. El cumplimiento de la normativa sobre etiquetado, declaraciones, composición y comercialización resulta esencial para evitar incidencias y transmitir confianza al consumidor.
La mayoría de los errores descritos en este artículo pueden prevenirse mediante una adecuada planificación y una revisión técnica antes del lanzamiento del producto. Desde Aizea ayudamos a nuestros clientes con estas tareas en nuestro servicio de notificación de complementos alimenticios.
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