Cómo conseguir una piel saludable e hidratada en verano

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Mantener una piel saludable e hidratada es importante no solo en la época estival, también el resto del año. Tomar el sol es adecuado e importante para nuestro organismo, pero un abuso del mismo puede traernos complicaciones para la salud de nuestra piel.

Además existen situaciones especiales o etapas de la vida donde se producen cambios fisiológicos en los que la piel se vuelve más seca, escamosa y menos elástica, con el consiguiente aumento de las arrugas cutáneas como sucede en el caso de la menopausia tal y como explicamos en nuestro curso de nutrición y menopausia.

En el presente artículo vamos a ver cómo, desde la alimentación, podemos ayudar al buen estado de nuestra piel.

 

¿Por qué es importante cuidar nuestra piel?

La piel está compuesta en un 58% por agua y es el órgano más grande del cuerpo. Además, suele ser un reflejo de cómo estamos por dentro y es uno de los sistemas encargados de limpiar el organismo, junto con el hígado, los riñones, los pulmones y los intestinos.

 

¿Qué pautas se deben seguir para mejorar la salud de la piel?

Hidratarse muy a menudo: aumentar la ingesta de agua (al menos 2 litros de agua al día) o líquidos en general, para mejorar no solo el estado de piel y mucosas sino también todos los procesos metabólicos.

Evitar malos hábitos como el tabaco y el alcohol que contribuyen a acelerar el envejecimiento de la piel.

Realizar actividad física para mantener el cuerpo oxigenado y mejorar la circulación sanguínea.

Tomar una dieta variada y equilibrada que garantice el aporte de todos los nutrientes que la piel necesita: las proteínas, los ácidos grasos esenciales, las vitaminas A, C, E y el complejo B, y algunos minerales como el zinc son nutrientes que influyen especialmente en la salud de la piel.

 

¿Qué alimentos nos pueden ayudar a cuidar nuestra piel?

Proteínas: las proteínas de alto valor biológico como la carne, el pescado, el huevo o y la leche son fundamentales para la formación de las estructuras corporales (el colágeno y la elastina son los responsables de la firmeza y la elasticidad de la piel).

 

Ácidos grasos omega 3: se trata de grasas «buenas» que disminuyen la inflamación e irritación de la piel y la mantienen mejor hidratada, por lo que contribuyen a reducir las arrugas y líneas de expresión. Los podemos encontrar en los frutos secos, el pescado azul y las semillas de lino.

 

Omega 7: los últimos estudios han demostrado que su ingesta mejora la hidratación de las mucosas y regenera la piel, tanto si es consumido por vía oral como si se aplica por vía tópica. Se trata de un ácido graso monoinsaturado, presente en una proporción del 28% en el aceite del arbusto del espino amarillo (Hippophae rhamnoides).

Entre las fuentes más asequibles de Omega 7 se encuentran pescados como la anchoa o el salmón, así como las nueces de Macadamia y el aguacate, el aceite de oliva y otros aceites vegetales y marinos

 

Vitamina A: esta vitamina tiene propiedades antioxidantes. Contribuye al mantenimiento de la piel y las mucosas normales (declaraciones aprobadas por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición).
La podemos encontrar en: vegetales amarillo-anaranjados (zanahoria, calabaza, melocotón, albaricoque, etc.) y las verduras de hoja verde (brócoli, espinacas, etc.) También los vegetales rojos como la sandía, el tomate, el pimiento rojo, etc.

 

Vitamina C: es un antioxidante que protege el cuerpo de moléculas dañinas llamadas radicales libres. Los radicales libres dañan el colágeno, fibra responsable de la elasticidad de la piel, lo que conduce a las arrugas. Contribuye a mantener la flexibilidad cutánea y ayuda a reducir las arrugas.
Todas las frutas y verduras frescas contienen vitamina C, aunque las frutas como el kiwi, la naranja, la cereza acerola o los pimientos rojos contienen mayores cantidades.

 

Vitamina E: contribuye a neutralizar el daño de las células cutáneas como consecuencia del ataque de los radicales libres. El aguacate, el aceite de oliva virgen, los frutos secos o el germen de trigo son buena fuente de vitamina E.

 

Vitaminas del grupo B: aunque no tienen efecto antioxidante, también intervienen en los procesos de renovación celular y son vitales para evitar que la piel pierda textura y tono.

Excepto la vitamina B12 que se encuentra exclusivamente en los alimentos de origen animal, las demás vitaminas del gripo B están muy repartidas en una gran variedad de alimentos. Las mejores fuentes son las carnes, los vegetales de hoja verde, los huevos, las legumbres, los cereales integrales, los lácteos, los frutos secos y algunas frutas. La levadura de cerveza es un alimento muy rico en todas ellas por lo que para asegurar un aporte adecuado se puede añadir una cucharada de este producto a las ensaladas o a los yogures.

 

Zinc: casi todos los trastornos y afecciones de la piel, cabello y uñas mejoran notablemente cuando sus niveles son los apropiados, lo cual se puede lograr mediante alimentos con zinc como el huevo o los crustáceos.

 

En conclusión

Mantener una piel saludable e hidratada es importante durante todo el año. En época estival, cuando nuestra piel está más expuesta a la radiación solar debemos ser más precavidos.

Existen etapas de la vida donde se producen cambios fisiológicos en los que la piel se vuelve más seca, escamosa y menos elástica, así como hábitos poco saludables que inciden muy negativamente en la salud de la piel. En ambos casos deberemos prestar especial atención a nuestra piel.

El cuidado de nuestra piel debe ser doble; de manera externa (mediante productos que protejan la piel) y de manera interna (mediante el consumo de nutrientes que nuestro organismo precisa para el mantenimiento adecuado de la piel).

Para el cuidado interno existen alimentos que pueden ayudarnos, como ya hemos mencionado. Pero también es cierto que no siempre es fácil ingerir la cantidad adecuada de nutrientes antes mencionados en nuestra alimentación diaria (por estilos de vida…etc). Para estos casos en que precisamos una atención más específica, los complementos nutricionales pueden ser una buena opción, aunque no todos los complementos son iguales ni nos aportan la misma cantidad y calidad de nutrientes como enseñamos en nuestro curso de complementos nutricionales.

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Fuente imagen: Pexels – Ron Lach

Publicado el 6 julio 2021 en Aizea, Nutrición

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