A vueltas con el atún

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Hoy hablamos de una de las especies de pescado más populares en nuestros hogares; el atún. En los últimos años este pescado ha tenido bastante mala prensa por dos motivos; por las diversas estafas producidas y por temas de seguridad alimentaria.

En el presente artículo vamos a realizar un pequeño repaso a estas polémicas así como en los beneficios que su consumo puede aportar a nuestro organismo con el objetivo de tener un criterio sobre su consumo.

 

La estafa del atún

Como hemos comentado el atún es uno de los pescados más consumidos en nuestro país. Pero bajo esta misma denominación podemos encontrarnos distintos tipos de especies (se cifran hasta 15 tipos de especies de atún en todo el mundo).

Los más comunes en nuestro entorno son el Rabil (thunnus albacares), el atún blanco (thunnus alalunga) y el atún rojo (thunnus thynus). El Rabil la especie más común en nuestras pescaderías y la que tiene el precio más económico. En el lado contrario nos encontramos al atún rojo muy apreciado y con un precio superior al del resto de especies. La estafa más común ha sido el hacer pasar como atún rojo otras especies de atúnidos, con carne más blanca, tintando su carne mediante colorantes alimentarios.

Esto en su momento causó un gran revuelo y perjudicó mucho la imagen de esta especie. Como en otros aspectos de la vida hay que desconfiar de productos que sabemos tienen un alto coste y que nos los ofrecen a precios muy económicos.

 

Seguridad alimentaria y atún

El otro gran problema suscitado por esta especie es el de la seguridad alimentaria. El problema deriva del hábitat donde este animal nace y se desarrolla. Desde hace muchísimos años el mar ha sido considerado como un gran vertedero, donde parece que cualquier cosa que se arroje automáticamente desaparece sin tener consecuencia alguna a nivel medioambiental.

Pero lo cierto es que todo está conectado y toda la porquería que se arroja, tarde o temprano nos vuelve. En este caso la consecuencia ha sido que muchos de los habitantes del mar presentan altos niveles de sustancias nocivas para la salud en su organismo.

En el caso del atún el principal peligro es la presencia de mercurio. Cuando este metal pesado es liberado en nuestros ríos o mares, es ingerido y se acumula en el organismo de los pescados. Los peces depredadores más longevos y de mayor tamaño (como es el caso del atún) acaban concentrando dosis más altas en su cuerpo que los peces más pequeños.

El mercurio puede afectar al sistema nervioso central, sobre todo en el caso de los fetos y niños de poca edad, de ahí que se desaconseje su consumo a embarazadas y se limite en el caso de los niños.

 

Beneficios nutricionales del atún

Desde un punto de vista nutricional el atún es clasificado como un pescado graso. Pero su grasa es apreciada al ser rica en ácidos grasos omega-3. Los ácidos grasos omega 3 ayudan a regular los niveles de colesterol y de triglicéridos en la sangre, contribuyendo a reducir el riesgo de sufrir arterioesclerosis o trombosis.

Pero no solo el atún es rico en omega 3 también podemos encontrar otras vitaminas y minerales interesantes como las vitaminas del grupo B destacando la B2, B3, B6, B9 y B12.

Vitaminas del grupo B: intervienen en diversos procesos de gran importancia para nuestro organismo como la formación de glóbulos rojos, la síntesis de material genético y un adecuado funcionamiento del sistema nervioso.

El atún contiene también cantidades significativas de vitaminas del tipo A y D.

La vitamina A: contribuye al mantenimiento, crecimiento y reparación de las mucosas, piel y otros tejidos del cuerpo.
La vitamina D: favorece la absorción de calcio y su fijación al hueso, además de regular el nivel de calcio en la sangre.

 

Consumo recomendado

Como se ha comentado con anterioridad, la presencia de mercurio en grandes pescados ha provocado que las autoridades sanitarias hayan publicado un listado de especies consideradas con un alto contenido en mercurio (Pez espada, Atún rojo [thunnus thynus], cazón, marrajo, pintarroja, tintoreta y lucio), otras con bajo contenido en mercurio (sardina, abadejo y anchoa entre otras) y otras consideradas con un contenido medio. En la bibliografía os adjuntamos un link para consultar todo el listado.

Para el caso de las especies con alto contenido en mercurio, sus especificaciones son:
En mujeres embarazadas: evitar su consumo durante la gestación y la lactancia.
Niños de 0 a 10 años: evitar su consumo.
Niños de 10 a 14 años: consumo de 120 gramos al mes
Población general: 3-4 raciones por semana de pescado combinando pescados azules y blancos.

 

En conclusión

Aunque el atún ha estado envuelto en diversas polémicas, no hay que olvidar que nos proporciona una serie de beneficios a nivel de vitaminas y minerales y que debe estar presente dentro de una alimentación variada y equilibrada.

 

Bibliografía
https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/publicaciones/seguridad_alimentaria/RECOMENDACIONES_consumo_pescado_MERCURIO_AESAN_WEB.PDF

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Fuente imagen: Pixabay – camum

 

Publicado el 27 octubre 2021 en Aizea, Nutrición

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