¿Quién inventó el frigorífico?

Comparte este contenido:

Desde la antigüedad la conservación de los alimentos siempre ha supuesto un reto. La necesidad de abastecer poblaciones que quedaban lejos de las zonas de producción o los requerimientos logísticos que exigían el transporte de mercancías y personas (imaginemos el cómo asegurar la alimentación de tripulaciones en grandes viajes marítimos o el de tropas en el caso de campañas militares) han llevado al ser humano a idear diferentes maneras de conservar los alimentos.

La adición de ciertas sustancias (como la sal, el aceite o el vinagre) o la realización de ciertas técnicas (como el ahumado) consiguieron que cierto tipo de alimentos tuviera una mayor vida útil. Pero estas técnicas estaban muy limitadas por la composición del alimento, lo que acotaba bastante el tipo de alimentos susceptibles de ser conservados (¿por qué la mayoría de las recetas tradicionales de pescado del interior de España tienen el bacalao salado como protagonista?).

 

Primeros pasos de la conservación en frío de los alimentos

Se atribuye a China el primer documento escrito donde se describe la conservación de los alimentos en almacenes de hielo (siglo XI a.C). Griegos y romanos utilizaban cuevas para acumular hielo y nieve, que obtenían de las cumbres cercanas, que empleaban en los meses de estío. De la misma manera durante la Edad Media proliferaron los “pozos de nieve” o neveras; construcciones subterráneas de planta circular o cuadrada realizadas en piedra o ladrillo que se cerraban con una cúpula cónica.

La revolución

Hay que esperar hasta 1834, cuando Jacob Perkins, inventor estadounidense, patenta el primer refrigerador por compresión de vapor. En 1867 Charles Tellier, ingeniero francés, diseñó y construyó la primera máquina frigorífica industrial; consiguió acondicionar un buque para transportar carne refrigerada, realizando con éxito el primer transporte a larga distancia entre la ciudad de Buenos Aires (Argentina) y Ruan (Francia).

Pero es en 1879 cuando el inventor alemán Karl Von Linde crea el primer frigorífico domestico que utiliza un circuito de amoniaco. En 1923 finalmente se consigue el primer frigorífico eléctrico, cuya patente es adquirida por una empresa norteamericana que lo fabrica en serie.

A partir de entonces los aparatos de refrigeración se fueron perfeccionando eliminando los iniciales componentes químicos del sistema de refrigeración (el amoniaco resulta un gas muy peligroso), por otros más seguros para el ser humano (gas freón) y estos, a su vez, están siendo sustituidos por otros que sean más respetuosos con el planeta (por el problema que provocan con el famoso “efecto invernadero”).

 

Consecuencias

Como se puede comprender, el desarrollo de esta tecnología ha supuesto una auténtica revolución en la seguridad y distribución de los alimentos.

A nivel de distribución la cadena de frio permite, por ejemplo, que podamos disponer de alimentos producidos en lugares lejanos.

A un nivel más doméstico, nuestras neveras nos permiten consumir con seguridad alimentos que, de otra manera, sólo podrían conservarse por un espacio de horas o de pocos días.

 

Bibliografía
https://curiosfera-historia.com/inventor-frigorifico-historia-origen/
https://www.fersay.com/blog/el-frigorifico-quien-cuando-y-donde-se-invento/
http://www.enciclopedianavarra.com/?page_id=15221
https://www.historiacocina.com/historia/articulos/frio.htm

Síguenos y estarás al día de nuestras publicaciones:

Fuente imagen: Pexels – Daria Shevtsova

 

Publicado el 2 septiembre 2020 en Aizea, Seguridad alimentaria

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Al enviar el comentario, acepto la Política de privacidad y las condiciones del Aviso legal de Aizea.es.

Back to Top