Comer sin riesgos en verano

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Ya estamos en pleno período de vacaciones y a muchos nos apetece pasar un buen día en el campo o en la playa. Nos levantamos temprano para aprovechar el día y coger sitio en ese rinconcito que tanto nos gusta. Vamos totalmente preparados para pasar el día; ropa cómoda, bronceador, toallas…etc y nos llevamos nuestra comida. En otras ocasiones igual no llevamos comida sabiendo que en nuestro destino, por ejemplo, hay el típico chiringuito de playa.

Como no podía ser de otra manera, en este blog que trata sobre alimentación y seguridad alimentaria, vamos a repasar algunos puntos para que un buen día de vacaciones no termine estropeado por un alimento en mal estado.

 

La seguridad alimentaria no entiende de vacaciones

En estas fechas el calor aprieta y nos apetecen comidas más ligeras, frías y, si es posible “listas para llevar”. Pero la seguridad alimentaria no entiende de “vacaciones de verano” y los riesgos siguen estando ahí y, en muchas ocasiones, aumentados.

Las “intoxicaciones” de verano (toxiinfecciones, es el concepto más adecuado) son causa principalmente de bacterias que al estar en condiciones adecuadas (de temperatura, humedad y presencia de nutrientes) se multiplican “alegremente”. Las recomendaciones de higiene alimentaria son las mismas en verano que en invierno pero en verano el problema es que nos “relajamos” y tenemos la complicación añadida de que la temperatura elevada juega a nuestra contra (hay que recordar que el rango de temperatura para el desarrollo microbiano es de los 10ºC a 60ºC).

 

Algunas precauciones sencillas para minimizar riesgos:

Evitar el consumo de mahonesas que no hayan estado refrigeradas. Ejemplo, ensaladilla rusa que permanece en la barra del bar a temperatura ambiente (aunque esté en una vitrina protegida).

Consumir las tortillas bien cuajadas: que la tortilla esté jugosa nos gusta a todos, pero al no estar bien cuajada no aseguramos una temperatura adecuada de destrucción de Salmonella (por lo menos 74ºC).

Precaución con las ensaladas preparadas con mucha antelación, sobre todo las ensaladas templadas que combinan alimentos “fríos” (lechuga, tomate, etc) y “calientes” (pollo).

Huir de los platos “poco cocinados”, ya que tienen más riesgo de contener bacterias que provocan “intoxicaciones”.

Deshacerse de las sobras: si vamos de camping o a la playa y nos llevamos la comida es mejor no llevarnos la comida que sobra a casa para consumirla con posterioridad, la exposición a temperaturas elevadas puede favorecer el crecimiento de bacterias.

Mantener la cadena de frio: las neveras portátiles son una buena solución para el verano…pero debemos tener en cuenta que el tiempo que mantiene el frio es limitado. Acuérdate de colocarla a la sombra

Por último…pero no menos importante, recordemos la importancia del lavado de manos a la hora de evitar intoxicaciones alimentarias.
Disfrutemos del verano con alegría, energía y siempre con “cabeza”.

 

Bibliografía
ww.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/web/noticias_y_actualizaciones/temas_de_interes/campania_verano.htm
http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/web/para_el_consumidor/ampliacion/bacterias_picnic_barbacoa.htm

 

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Fuente imagen: Pixabay – Tyca

Publicado el 23 julio 2019 en A mi aire

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