Pasos hacia un nuevo comedor escolar (II)

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Continuando con el artículo que llevamos a cabo sobre las nuevas tendencias que había presentado el último concurso de comedores escolares de la Comunidad de Madrid, en el presente artículo vamos a concluir con otros puntos que también nos llamaron la atención; el plan de desperdicio alimentario, la inclusión de nuevas recetas y la inclusión de productos integrales.

 

PLAN DE DESPERDICIO ALIMENTARIO

Si en el anterior artículo hablamos de la importancia que la agricultura ecológica y los productos de proximidad habían cobrado en términos de puntuación en los pliegos en favor de una alimentación sostenible, en este caso, y para redondear lo anterior, se ha requerido a las empresas optantes un plan de reducción de desperdicio de alimentos.

Poner en marcha un plan de este tipo requiere pasa por conocer la cantidad de desperdicio alimentario que se genera, determinar, dentro de los procesos que se llevan a cabo, dónde y por qué se producen desperdicios alimentarios y concienciar al personal (tanto del centro y como de la empresa de catering) de la importancia que tiene el evitar el desperdicio alimentario desde un punto de vista humano, ambiental y económico con la finalidad de propiciar un cambio de actitud.

Todo lo anterior tiene que tener como finalidad el promover nuevos procedimientos de trabajo entre el personal de para evitar el desperdicio alimentario. Algunas acciones prácticas que puede contener el plan de desperdicio alimentario pueden ser:

– El diseño del menú y la confección de los pedidos (elaboración de menú, centralización de los pedidos, utilización de ingredientes versátiles y buena gestión con los proveedores).

– Un análisis de las fases de almacenamiento y preparación de los platos (revisión de la fecha de caducidad de los alimentos, llevar a cabo un sistema FIFO “First In, First Out”, saber con antelación cual es el número de comensales diario, tener a mano un calendario de alimentos de temporada).

Realizar de manera regular acciones de concienciación con el objetivo de que el plan de desperdicio alimentario resulte eficaz: elaboración de cartelería con temática sobre el impacto humano, económico y medio ambiental que supone el desperdicio alimentario tanto a personal de cocina y comedor como a los propios usuarios de comedor (en este caso los niños), realización de acciones formativas para personal de cocina y comedor centradas en la higiene y manipulación de los alimentos así como en la gestión eficaz y eficiente de las diferentes fases de elaboración de los mismos, acciones dinámicas destinadas al alumnado (charlas, talleres, retos, concursos…) relacionadas con el desperdicio alimentario con la finalidad de fomentar su reducción no sólo en el ámbito del comedor escolar sino también en el ámbito familiar.

 

INCLUSIÓN DE NUEVAS RECETAS

Si bien en anteriores ocasiones los pliegos valoraban el que se introdujeran nuevos platos, en esta edición se ha hecho especial hincapié. Concebido el comedor del colegio como otro espacio educativo más, la incorporación de nuevos alimentos y recetas diferentes a las que están acostumbrados los alumnos les permite, no solo educar el paladar sino concebir el comedor como un momento de innovación.

Esto constituye una herramienta óptima para formarles en una actitud abierta a probar nuevos sabores, texturas, olores de nuestra rica gastronomía así como la de otras culturas y facilitarles que puedan llevar a cabo una alimentación variada, equilibrada y saludable.

 

UTILIZACIÓN DE PRODUCTOS INTEGRALES

Estudios realizados han puesto de manifiesto los beneficios que suponen para la salud el consumo de productos integrales como pueden ser los cereales, por lo que se recomienda incorporar de forma habitual estos alimentos en los menús escolares. No solo se aconsejan por su elevado contenido en fibra, sino porque aportan mayor cantidad de nutrientes (vitaminas, minerales) que los no integrales.

Una buena opción por su aceptabilidad en los niños y a nivel económico para las empresas de catering sería incluir en los menús productos integrales como la pasta, el pan o el arroz.

 

En conclusión

Ante las cifras que arroja el desperdicio alimentario, tanto a nivel de desperdicio de recursos que podrían ser aprovechadas por otras personas (se estima que un tercio de la producción mundial de alimentos se pierde o desperdicia cada año en el mundo), como por el impacto que causa en el medio ambiente los recursos que se han empleado en la producción de dichos alimentos y que resultan malogrados, el plan de desperdicio alimentario cobra especial importancia dentro de los comedores escolares.

Así mismo, el cambio de mentalidad de un comedor escolar como mero servicio a un comedor escolar como otro ámbito educativo más, provoca acciones (nuevas recetas, alimentos integrales….etc) en los que se propicia que en el día a día los alumnos vayan adquiriendo unos mejores hábitos alimentarios.

 

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Fuente imagen: Pexels – Anastasia Shuraeva

Publicado el 14 septiembre 2021 en Aizea, Nutrición

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