Valor nutricional de la tradición: el turrón

Desde la elaboración artesanal en las cocinas familiares hasta llegar a la industria alimentaria, el turrón ha sido y es uno de los dulces típicos asociados a la Navidad en España. Aunque las variedades del mismo van en creciente aumento y cada año podemos encontrar “novedades” en el lineal del supermercado desde ya el casi obligado turrón de chocolate (sobre todo si hay niños en casa) y el de yema tostada hasta variedades originales con fruta escarchada, nata-nueces, de coco y pralinés de chocolate con café, con trufa o con naranja.

Hoy nos centraremos en los clásicos, el “duro” y el “blando”, ya que son los que entran en prácticamente todos los hogares españoles.

 

 

Principales ingredientes de los turrones clásicos

 

  • El turrón blando, también denominado turrón de Jijona (un municipio de la provincia de Alicante) se elabora a partir de almendras peladas tostadas que son mezcladas con una masa cocida a fuego vivo de azúcar y miel.
    Debido a la gran cantidad de almendras que lleva este turrón y al hecho de que estas además estén molidas, el contenido en grasa procedente de este fruto seco se nota en el envase del turrón y al cortarlo, dejando los dedos al consumirlo con un aspecto aceitoso. Pero al mismo tiempo este parámetro dejará notar la mayor o menor cantidad utilizada de este ingrediente y la calidad de las almendras seleccionadas.
  • El turrón duro, también denominado turrón de Alicante, se elabora en una primera fase con los mismos ingredientes que el turrón blando, es decir, con una masa de azúcar y miel y con almendras tostadas. Las diferencias se sitúan en que al final del proceso se añade clara de huevo diluida que le proporciona ese aspecto blanquecino tan característico y por último la masa se extiende y se cubre por ambos lados de oblea, elaboradas generalmente con fécula de patata.

 

Valor nutricional de los turrones clásicos

 

Partiendo de la base de los ingredientes principales de ambos turrones: azúcar, miel y almendras podemos augurar que el contenido calórico de estos dulces navideños es elevado.

Así, aunque dependerá de las distintas proporciones de los ingredientes y de la marca de turrón que se adquiera, de media, el aporte calórico es de:

  • Turrón de Jijona: 560 Kcal / 100 g de producto.
  • Turrón de Alicante: 540 Kcal /100 g producto.

 

Una ración de turrón (un trozo pequeño) cuyo peso ronde los 20 g aportará unas 110 Kcal. La reflexión que se deriva por tanto de estos datos es, ¿cuántos trozos de turrón nos tomamos un día de fiesta navideña?
Nos encontramos ante alimentos altamente energéticos y con un elevado porcentaje en azúcares y grasas pero estas últimas, tienen un buen perfil nutricional al tratarse de la grasa procedente de las almendras, ricas en ácidos grasos del tipo insaturado (en especial ácido oleico, el mismo que encontramos en el aceite de oliva, por ejemplo) y de vitaminas liposolubles como la vitamina E, con acción antioxidante, además de minerales como el magnesio, el potasio o el fósforo que ayudan al sistema nervioso y muscular.

 

 

En conclusión

 

La Navidad es época de turrones que, consumidos con moderación, pueden estar incluidos en el postre de los días típicos tales como nochebuena o nochevieja, aunque se aconseja que sólo se consuman este tipo de dulces los días puntuales de celebración. Otra buena pauta es que los días “entre fiestas” se realice actividad física para ayudar a quemar los habituales excesos de los menús navideños, que van mucho más allá de simple consumo de turrón.

 

 

Consejo regulador de Jijona y turrón de Alicante: http://jijona.com/
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Publicado el 30 diciembre 2017 en Aizea, cultura gastronómica, Nutrición

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