¿Qué son los aditivos alimentarios?

Estos componentes que se adicionan a los alimentos, con algún fin concreto, despiertan dudas entre los consumidores y nos solemos preguntar que son esos “E” (seguidos de un número) que aparecen en el etiquetado nutricional de los alimentos envasados y por qué están ahí.

 

Un poco de historia

Aunque los aditivos parecen recién llegados lo cierto es que se llevan utilizando siglos, desde que el hombre aprendió que lo recolectado en las cosechas o las piezas de carne obtenidas en la caza se conservaban más tiempo y en mejores condiciones por métodos tan sencillos como la adición de sal o el ahumado. Los romanos ya utilizaban salmuera y especias para conservar alimentos y los egipcios añadían incluso colorantes para realzar el atractivo de algunos platos.

 

¿Qué son los aditivos alimentarios?

Por aditivo entendemos cualquier sustancia que normalmente no consumimos como alimento ni como ingrediente característico de nuestra alimentación, sino que se añaden intencionadamente a los alimentos con alguna finalidad tecnológica.

Seguro que en multitud de etiquetas de alimentos los has encontrado como “E” seguido de un número. Pues bien, estos números E indican que ese aditivo ha sido aprobado por la Unión Europea (UE) y se ha comprobado su seguridad e inocuidad. De esta forma podemos identificarlos en cualquier etiqueta de la UE bajo el mismo número (por ejemplo, el E300 o “ácido ascórbico” que hace referencia a la vitamina C que se añade para evitar la rápida oxidación de algunos alimentos).

 

¿Para qué sirven los aditivos?, ¿es realmente necesario añadirlos?

Los aditivos tienen funciones imprescindibles en los alimentos, que generalmente damos por sentado. Los consumidores exigimos que haya gran variedad de alimentos disponibles e incluso durante todo el año (aunque no sea su temporada) lo que obliga a la industria alimentaria a alargar la vida útil de los alimentos, garantizar su inocuidad y conservar sus características organolépticas y nutricionales. Ahí es donde entran los aditivos alimentarios.

Pero no sólo los utilizamos para conservar los alimentos (conservantes) sino que existen una gran variedad de aditivos con diferentes usos: colorantes, edulcorantes, potenciadores de sabor, antioxidantes, espesantes, emulsionantes, estabilizantes o agentes gelificantes.

 

¿Y son seguros para la salud?

Todos los aditivos alimentarios deben tener una finalidad demostrada y deben ser evaluados y comprobada su seguridad por el Comité de Expertos y Científicos para la alimentación humana de la Unión Europea (la SCF), antes de la aprobación de su uso. Además la SCF establece un nivel máximo de ingesta para cada uno de los aditivos aprobados, la llamada “la ingesta diaria admisible” (IDA), con un amplio margen de seguridad, para garantizar que en dosis adecuadas los aditivos son seguros para la salud humana consumidos incluso de forma diaria y durante toda la vida.

Una vez comprobada su seguridad se añaden a la lista de aditivos aprobada por la UE y regulada por el Reglamento (UE) 1333/2008

 

En conclusión

Los aditivos tienen un importante papel a la hora de mantener las distintas características de los alimentos y hacen que éstos continúen siendo seguros, nutritivos y atractivos cuando llegan a la mesa de los consumidores. El uso de aditivos está estrictamente controlado y regulado por las autoridades competentes que se encargan de verificar su utilidad, seguridad y nivel de ingesta máxima admisible al día.

 

http://www.eufic.org/article/es/expid/basics-aditivos-alimentarios/
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Publicado el 10 mayo 2018 en Aizea, Seguridad alimentaria

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